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El Consumo de Marihuana es Perjudicial para la Juventud

Colegio de Pediatras de los Estados Unidos – Septiembre 2015   RESUMEN: A pesar que un incremento en la legalización de la marihuana ha llevado a un creciente convencimiento que la marihuana no es dañina, investigaciones han demostrado que su consumo entre los jóvenes acarrea riesgos muy graves.  La marihuana es adictiva, tiene efectos adversos sobre el cerebro del adolescente, existen riesgos de contraer enfermedades cardio-respiratorias y cáncer testicular, y está asociada t

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El Consumo de Marihuana es Perjudicial para la Juventud

Colegio de Pediatras de los Estados Unidos – Septiembre 2015

 

RESUMEN: A pesar que un incremento en la legalización de la marihuana ha llevado a un creciente convencimiento que la marihuana no es dañina, investigaciones han demostrado que su consumo entre los jóvenes acarrea riesgos muy graves.  La marihuana es adictiva, tiene efectos adversos sobre el cerebro del adolescente, existen riesgos de contraer enfermedades cardio-respiratorias y cáncer testicular, y está asociada tanto a enfermedades psiquiátricas como a resultados sociales negativos.  La evidencia indica que la legalización limitada de la marihuana ya ha aumentado las tasas de exposición no intencionada de marihuana en niños, y que puede elevar su consumo entre los adolescentes.  Por ello, el Colegio de Pediatras de los Estados Unidos apoya aquella legislación que continúa restringiendo la disponibilidad de marihuana, excepto bajo un contexto de estudios científicos bien controlados que demuestren un beneficio medicinal junto con lineamientos basados en la evidencia para rutas óptimas de entrega y dosificación para condiciones médicas específicas.

 

Introducción

Durante los últimos 70 años, las leyes federales prohibieron la producción, venta y distribución de marihuana.  Sin embargo, con el descubrimiento de las potenciales propiedades medicinales de la marihuana, y la creciente percepción errónea que la droga no es dañina, se han presentado mayores esfuerzos para lograr una extensa legalización, a pesar de los persistentes problemas de abuso.  El uso medicinal de la marihuana ha impulsado a muchos estados a establecer programas para la venta de marihuana con prescripción médica.  La creciente percepción del público con respecto a la inocuidad de la marihuana, también ha llevado a algunos estados a autorizar referéndums aprobados por los votantes para legalizar el uso recreativo de la marihuana en adultos.  El resultado ha sido el mismo: la legalización limitada ha llevado a que los jóvenes tengan un mayor acceso a la marihuana.

¿Cómo se consume la marihuana?

Sea legal o ilegalmente, la marihuana se fuma o se ingiere.  Se fuma en cigarrillos enrollados manualmente (porros, tronchos, pitos), pipas o pipas de agua (“bong”), y cigarros de papel “blunt” que son rellenados con una mezcla de marihuana y tabaco.  Cuando se fuma, la marihuana emite un olor distintivamente acre, usualmente dulce y amargo.  Sin embargo, cuando se ingiere en dulces, otras comidas o como té, la marihuana no es tan fácil de detectar.

¿La legalización ha intensificado la exposición de los jóvenes a la marihuana?

Existe evidencia que la legalización de la marihuana limitada a dispensarios medicinales y/o para uso recreacional en adultos ha llevado a una mayor exposición no intencionada a marihuana entre niños pequeños.  Al 2011, los índices de llamadas a los centros de intoxicaciones por ingesta pediátrica accidental de marihuana se habían triplicado en aquellos estados que habían despenalizado la marihuana antes del año 2005.  En aquellos estados donde se aprobó la legislación entre los años 2005 y 2011, los índices de llamadas habían aumentado en casi 11.5% por año.  No se presentaron aumentos similares en aquellos estados que no habían despenalizado la marihuana al 31 de diciembre del 2011.  Por otro lado, las exposiciones en los estados que despenalizaron la sustancia y donde el uso de la marihuana fuera legalizado tenían mayores probabilidades, que en aquellos estados no despenalizadores, de presentar síntomas moderados a severos que requerían internamiento en la unidad pediátrica de cuidados intensivos.  La edad promedio de los niños involucrados era de 18 a 24 meses.1

El consumo de marihuana en adolescentes ha crecido sostenidamente a medida que un mayor número de estados ha promulgado leyes de despenalización.2  De acuerdo a datos proporcionados por la CDC, hoy en día el número de adolescentes que fuma marihuana es mayor que los que fuman cigarrillos.3  Sin embargo, no queda claro si dicha tendencia es una relación causal o una mera correlación.  Existe cierta evidencia que muestra que la legalización podría alentar a un mayor número de jóvenes a experimentar con la droga.  Un estudio nacional en 6116 estudiantes de quinto de secundaria, realizado antes de la legalización del uso recreacional en cualquier estado, encontró que 10% de los no usuarios habrían indicado que probarían marihuana si la droga era legalizada en su estado.  Es importante indicar que grandes sub-grupos de estudiantes, especialmente aquellos que presentaban un riesgo bajo para experimentar con la droga, incluyendo no fumadores de cigarrillos, aquellos con fuertes afiliaciones religiosas, y aquellos cuyos pares desaprueban el consumo de drogas, hicieron esta declaración.  Entre aquellos estudiantes de quinto de secundaria que ya venían consumiendo marihuana, 18% indicaron que consumirían más si fuera legalizada.  También se cuenta con evidencia que la desviación del propósito de la marihuana medicinal tiene un impacto importante sobre los adolescentes.  Por ejemplo, investigadores de Colorado encontraron que aproximadamente 74% de los adolescentes recibiendo tratamiento por abuso de drogas habían consumido la marihuana medicinal de otra persona.  Luego de realizar ajustes por sexo, raza y etnia, aquellos que consumieron marihuana medicinal tenían una edad más temprana de consumo regular de marihuana, y presentaban un mayor abuso de la marihuana y síntomas de dependencia que aquellos que no consumían marihuana medicinal.4-5  Las conclusiones de este estudio podrían no aplicarse a adolescentes en su totalidad debido al selecto grupo poblacional entrevistado.  Existen estudios más amplios en poblaciones adolescentes que sugieren que no hay un aumento significativo en el consumo a raíz de la promulgación de leyes sobre uso de marihuana medicinal.6-10  Sin embargo, dichos autores previenen que sus resultados pueden no ser representativos por cinco razones: no todos los estados con leyes sobre uso de marihuana medicinal están representados en varios estudios; los estudios se basan en datos obtenidos por una encuesta voluntaria (Youth Risk Behavior Survey – Encuesta sobre Comportamientos de Riesgo en Jóvenes) que puede tener un potencial sesgo en la información; existen vacíos en los datos anuales de comportamientos de riesgo en jóvenes; la medición del resultado primario se obtuvo de un único elemento de la encuesta; y la investigación no era de largo plazo con respecto a la promulgación de las leyes de uso de marihuana medicinal.  En consecuencia, aún cuando todos reportaron que sus datos no habían encontrado que las leyes de consumo de marihuana medicinal habían llevado a un aumento significativo en el consumo por parte de los adolescentes; también sugirieron que se realice una observación e investigación continua a largo plazo.

¿Es la Marihuana una Medicina?

Un artículo reciente en el Journal of the American Medical Association mencionó que existe muy poca evidencia científica que apoye el uso de la marihuana medicinal.  Los autores, Samuel Wilkinson y Deepak D’Souza explican que la marihuana medicinal es considerablemente diferente a todos los otros medicamentos con receta pues la “[e]videncia que sustenta su efectividad varía substancialmente, y en general no llega a cumplir con las normas requeridas por la US Food and Drug Administration (FDA – la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos) para aprobar otros medicamentos”.11  La FDA requiere la conducción cuidadosa y esmerada de investigaciones, que consisten de cientos de miles de pacientes, que permita evaluar con exactitud los beneficios y riesgos de un posible medicamento.

Aún cuando algunos estudios sugieren que la marihuana puede atenuar los vómitos inducidos por la quimioterapia, la caquexia en pacientes con VIH/SIDA, la espasticidad asociada a la esclerosis múltiple, y el dolor neuropático; no existe evidencia significativa que demuestre que la marihuana es mejor que los medicamentos aprobados por la FDA y que se encuentran actualmente disponibles para tratar dichas condiciones.  Igualmente, el sustento al uso de marihuana bajo otras condiciones, incluyendo trastorno de estrés post-traumático, la enfermedad de Crohn, y el Alzheimer, no es científico; se basa en anécdotas cargadas de emoción en lugar de basarse en pruebas clínicas ciegas, aleatoriamente controladas con placebos y adecuadamente accionadas.11

Además, para ser considerado un medicamento legítimo, una sustancia debe contar con ingredientes bien definidos y medibles y que son consistentes de una unidad (como una píldora o inyectable) a otra.  Esta consistencia es lo que permite que los investigadores determinen la dosificación y la frecuencia más óptima.  Los doctores Samuel Wilkinson y Deepak D’Souza indican que:

“Los medicamentos con prescripción médica son manufacturados de acuerdo a normas exactas para asegurar la uniformidad y pureza de los componentes activos … En vista que las normas regulatorias del proceso de producción varían de un estado a otro, es muy probable que la composición, pureza y concentración de los componentes activos de la marihuana también varíen.  Esto es especialmente problemático pues, a diferencia de la mayoría de otros medicamentos con receta médica, que son compuestos activos individuales, la marihuana contiene más de 100 cannabinoides, terpenoides y flavonoides que producen efectos individuales, interactivos y de entorno”.11

En consecuencia, no existen protocolos de dosificación de marihuana para tratar cualquiera de las condiciones para las que su uso ha sido aprobado.  Y finalmente, no existe evidencia científica que corrobore que los potenciales efectos saludables de la marihuana son mayores que los efectos adversos, que si se encuentran documentados.11  Una ética profunda demanda que los médicos “en primer lugar, no causen daño”.  Esto explica por qué una docena de organizaciones nacionales de salud, incluyendo este Colegio, se oponen actualmente a una mayor legalización de la marihuana para propósitos medicinales.12  Si es que y cuando una investigación rigurosa logre perfilar los verdaderos beneficios de la marihuana versus sus daños; compare su efectividad contra los medicamentos actualmente disponibles en el mercado; determine su mejores rutas de entrega y dosificación; y estandarice su producción y dispensación (para que coincida con los medicamentos tipo II, como narcóticos y opioides), sólo entonces se logrará disipar la oposición médica.

La Magnitud del Abuso de la Marihuana

En los Estados Unidos, la marihuana es la droga ilegal con mayor uso frecuente,13-14 donde 23.9 millones de aquellos que tienen por lo menos 12 años de edad han consumido una droga ilegal dentro del último mes en el 2012.15  El estudio titulado Monitoreando el Futuro en el año 2012 (“Monitoring the Future”), que fue financiando en el año 2013 por el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas (NIDA – National Institute on Drug Abuse) mostró que 12.7 por ciento de estudiantes de primero de secundaria, 29.8 por ciento de estudiantes de tercero de secundaria, y 36.4 por ciento de estudiantes de quinto de secundaria habían consumido marihuana por lo menos una vez en el año anterior al momento de la encuesta.  También encontró que 7%, 18% y 22.7%, respectivamente, en estos grupos habían consumido marihuana en el último mes.13

FIGURA 1

Tendencias a Largo Plazo del Consumo Anual de Marihuana por Grado de Educación Secundaria

 

Después de un período de descenso en la última década, el consumo de marihuana ha mostrado, en general, un ascenso entre la población joven a partir del 2007, directamente relacionado tanto con una mayor disponibilidad mediante la legalización limitada como con una percepción en descenso de los riesgos de la droga.  El número de consumidores actuales (en el último mes) de 12 años o más aumentó de 14.5 a 18.9 millones.15

En el 2010, 7.3% de todas las personas ingresadas a establecimientos públicos de tratamiento tenían entre 12 y 17 años de edad.  La marihuana es la principal sustancia ilegal mencionada en las historias de admisión al departamento de emergencia de los adolescentes y en las autopsias, y es considerada uno de los principales factores que conducen a muertes violentas y accidentes entre los adolescentes.16


FIGURA 2

 

Visitas al Departamento de Emergencia por Tipo de Sustancia Consumida16


Esta información indica que el consumo de marihuana en adolescentes se ha convertido en un problema serio y en aumento.  Debido a la amplia disponibilidad y abuso de la marihuana y su creciente despenalización, es crucial que se examinen las consecuencias clínicas adversas del consumo de marihuana.

Marihuana y Adicción

La marihuana es adictiva.  Mientras que aproximadamente 9 por ciento de usuarios en general se convierten en adictos a la marihuana, alrededor de 17% de aquellos que se iniciaron durante la adolescencia y 25-50% de consumidores diarios se vuelven adictos.  Por lo tanto, muchos de los casi 6.5% de estudiantes de quinto de secundaria que indican haber fumado marihuana diariamente o casi diariamente se encuentran en camino a una adicción si es que no son adictos ya.13  De hecho, entre 70% y 72% de los adolescentes entre 12 y 17 años de edad que ingresan a programas de tratamiento por drogodependencia lo hacen principalmente debido a la adicción a la marihuana.18,13

Consumidores a largo plazo de marihuana que tratan de dejarla reportan varios síntomas de abstinencia, incluyendo irritabilidad, insomnio, menor apetito, ansiedad y ansia por la droga, todos los cuales pueden hacer que la abstinencia sea muy difícil.  Estos síntomas de abstinencia pueden presentarse dentro de las primeras 24 horas después del cese, llegar a un pico a los dos o tres días, y calmarse dentro de una o dos semanas después de dejar la droga.  Las intervenciones conductuales, incluyendo terapia cognitiva conductual e incentivos motivacionales (por ejemplo, entrega de tickets por bienes o servicios a pacientes que se mantienen limpios) han demostrado ser efectivas durante el tratamiento de la adicción a la marihuana.19  Aún cuando hoy en día no existe una disponibilidad de medicamentos, recientes descubrimientos sobre el funcionamiento del sistema endocannabinoide parecen ser promisorios para el desarrollo de medicinas que faciliten la abstinencia, que bloqueen los efectos intoxicantes de la marihuana y que prevengan recaídas.20

¿Es la Marihuana una Ruta que Conduce hacia el Abuso de Otras Drogas Ilícitas?

Un peligro adicional asociado al consumo de marihuana que se ha podido observar en adolescentes es el patrón secuencial de involucramiento en otras drogas legales e ilegales.  La marihuana es frecuentemente la piedra angular que sirve de puente entre el consumo de cigarrillos y alcohol y el consumo de otras sustancias más poderosas y peligrosas, como la cocaína y la heroína.  Esta progresión por etapas en el abuso de sustancias psicoactivas, conocida como el fenómeno de entrada, es muy común en jóvenes de todo tipo de niveles socio-económicos y raciales.19,21  Por otro lado, la marihuana es empleada intencionalmente con otras sustancias, incluyendo el alcohol y la pasta básica de cocaína para magnificar sus efectos.  La fenciclidina (PCP), el formaldehído, la pasta básica de cocaína (o “crack”) y el jarabe para tos con codeína son generalmente mezclados con la marihuana sin el conocimiento del usuario.21

Otros Efectos de la Marihuana sobre el Cerebro

El principal químico activo en la marihuana es el delta-9-tetrahidrocannabinol (THC).  Cuando se fuma la marihuana, el THC pasa rápidamente de los pulmones a la corriente sanguínea, la misma que lleva el químico al cerebro y a otros órganos en el cuerpo.  Este es absorbido más lentamente cuando es ingerido en comida o en bebidas.13  Sin embargo, en todos los casos, el THC actúa sobre objetivos moleculares específicos en las células del cerebro, llamados receptores cannabinoides.  Estos receptores son activados comúnmente por químicos similares al THC, llamados endocannabinoides, como por ejemplo el anandamide.  Estos receptores se producen naturalmente en el cuerpo y forman parte de una red neural de comunicación (el sistema endocannabinoide) que juega un rol importante en el desarrollo y funcionamiento normal del cerebro.  La mayor densidad de receptores cannabinoides se encuentra en partes del cerebro que influyen en el placer, la memoria, el pensamiento, la concentración, la percepción sensorial y de tiempo, y el movimiento coordinado.  La marihuana sobre-activa el sistema endocannabinoide produciendo el “vuelo” y todos los otros efectos que son experimentados por los consumidores.  Estos efectos pueden incluir percepciones distorsionadas, síntomas psicóticos, dificultad para pensar y resolver problemas, alteración en el aprendizaje y memoria, y alteración en la reacción, capacidad de atención, juicio, equilibrio y coordinación.21  La exposición crónica al THC también puede acelerar la pérdida de células nerviosas asociada con la edad.22

Se han postulado numerosos mecanismos para vincular el uso de cannabis, los déficits de atención, los síntomas psicóticos y la desincronización neural.23  El hipocampo, un componente del sistema límbico del cerebro, es necesario para la memoria y el aprendizaje y para integrar las experiencias sensoriales con las emociones y las motivaciones.  El THC suprime las neuronas del sistema de procesamiento de información del hipocampo por lo que las conductas aprendidas que dependen del hipocampo también se deterioran.24  Estudios de imágenes de resonancias magnéticas (IRM) del cerebro reportan, hoy en día, que jóvenes usuarios recreacionales de marihuana presentan anormalidades estructurales en la densidad, volumen y forma de la materia gris en áreas del cerebro que están asociadas con un aumento en conductas de consumo de drogas.  Además de las regiones del núcleo accumbens y la amígdala, un análisis de la densidad de la materia gris de todo el cerebro reveló otras regiones del cerebro que mostraban una menor densidad en usuarios de marihuana en comparación con el grupo de control, incluyendo varias regiones en la corteza prefrontal: polo frontal derecho/izquierdo, corteza prefrontal dorsolateral derecha, y el giro frontal medio derecho (aunque otra pequeña región en el giro frontal medio derecho mostró una mayor densidad en la materia gris en consumidores de marihuana).  Un sinnúmero de estudios también han demostrado que la disfunción de la corteza prefrontal está vinculada con anormalidades de toma de decisiones, y estudios de IRM funcional y espectroscopias de resonancias magnéticas han demostrado que el uso de cannabis puede afectar el funcionamiento de esta región.25  Imágenes del cerebro obtenidas de IRM fueron utilizadas para mapear las áreas de la memoria funcional en el cerebro y éstas mostraron resultados similares para sujetos normales y esquizofrénicos que no consumían marihuana; pero se observaron disminuciones en el tamaño de las áreas de la memoria funcional en el striatum (o cuerpo estriado del cerebro) y el tálamo en aquellos sujetos con historia de consumo de cannabis, y que era aún más marcado en aquellos sujetos que consumían marihuana desde una edad más temprana y en usuarios con esquizofrenia.26

En usuarios adolescentes crónicos, el impacto adverso de la marihuana sobre el aprendizaje y la memoria persiste aún después que los efectos agudos de la droga desaparecen.  Un importante estudio publicado en el 2012 en Proceedings of the National Academy of Sciences, ofreció evidencia objetiva de que la marihuana es dañina para el cerebro adolescente.  Como parte de este estudio de largo alcance sobre salud y desarrollo, los investigadores en Nueva Zelanda aplicaron pruebas de CI (coeficiente intelectual) en más de 1,000 sujetos a la edad de 13 años (nacidos entre 1972 y 1973) y evaluaron los patrones de uso de cannabis en diferentes momentos a medida que crecían y envejecían.  Se volvieron a aplicar las pruebas de CI cuando los sujetos tenían 38 años, y se compararon ambos resultados en función a su uso de marihuana.  Los resultados fueron sorprendentes: los sujetos que habían consumido cannabis a gran medida durante su adolescencia y que continuaron en la adultez mostraban una disminución en su CI entre los 13 y los 38 años de edad –un promedio de ocho puntos para aquellos que cumplían con los criterios de dependencia al cannabis.  Aquellos que comenzaron a usar marihuana regularmente o a gran medida después de los 18 años mostraron descensos menores.  En comparación, aquellos que nunca consumieron marihuana no mostraron disminución alguna en su CI.27  Este es el primer estudio prospectivo que examina a gente joven antes de su primer consumo de marihuana y nuevamente después de un consumo a largo plazo (tanto como 20+ años después) así descartando una diferencia preexistente en el CI.  Esto significa que el hallazgo de un deterioro mental significativo entre aquellos sujetos que consumieron marihuana a gran medida antes de los 18 años, aún cuando después dejaron la droga, es consistente con la teoría que el consumo de drogas durante la adolescencia –cuando el cerebro aún está recalibrándose, reacomodándose y organizándose– tiene efectos negativos y duraderos sobre el cerebro.

Otros estudios también han demostrado un vínculo entre el consumo prolongado de marihuana y un deterioro cognitivo o neuronal.  Por ejemplo, un reciente informe publicado en Brain revela que existe un deterioro neuronal y de conectividad en ciertas regiones del cerebro luego de un consumo prolongado de cannabis iniciado en la adolescencia o inicios de la adultez.28

Efectos sobre Actividades Cotidianas

 

En consonancia con el impacto de la marihuana sobre el cerebro, investigaciones demuestran que la marihuana tiene potencial para ocasionar dificultades en la vida diaria y/o empeorar los problemas existentes de una persona.  Los consumidores empedernidos de marihuana generalmente presentan una menor satisfacción en su vida, una salud mental y física más pobre, un mayor número de problemas en las relaciones, y un menor éxito académico y laboral en comparación con sus pares que tienen orígenes similares.  El consumo de marihuana también está asociado con una mayor probabilidad de abandonar la escuela, tardanza y ausencia laboral, un mayor número de accidentes de trabajo con los consiguientes reclamos de indemnización laboral, y una mayor rotación laboral.29-30

Un estudio realizado en el 2014 combinó los datos de tres (03) investigaciones llevadas a cabo en Australia y Nueva Zelanda para comparar una serie de medidas de resultado de jóvenes adultos en base a su consumo de marihuana a los 17 años.  Los investigadores encontraron un significativo efecto dosis-respuesta en cada una de ellas.  Luego de ajustar las co-variables, y al compararlas con los sujetos que nunca habían consumidos cannabis antes de los 17 años (OR 1.0), las probabilidades de graduarse de la escuela secundaria a mas tardar a los 25 años bajaron a 0.78 (95% CI,0.67-0.90) para aquellos sujetos que consumieron cannabis menos de una vez al mes; a 0.61 (95% CI, 0.45-0.81) para aquellos que la consumían una vez al mes o más; a 0.47 (95% CI, 0.30-0.73) para aquellos que la consumían semanalmente o más; a 0.37 (95% CI, 0.20-0.66) para consumidores diarios.  La disminución en las probabilidades de obtener un grado universitario fue casi idéntica.  Las probabilidades de depender del cannabis entre las edades de 17 y 25 años se elevaron progresivamente de 2.06 (95% CI, 1.75-2.42) para usuarios que consumían menos de una vez al mes, a 17.95 (95% CI, 9.44-34.12) para consumidores diarios; y las probabilidades de consumir alguna otra droga ilegal entre las edades de 23-25 se elevó de 1.67 (95% CI, 1.45-1.92) para usuarios que consumían menos de una vez al mes, a 7.80 (95% CI, 4.46-13.63) para aquellos que eran consumidores diarios antes de los 17 años de edad.  Las probabilidades de intentar suicidarse entre las edades de 17 y 25 se incrementaron de 1.62 (95% CI, 1.19-2.19) para usuarios que consumían menos de una vez al mes, a 6.83 (95% CI, 2.04-22.9) para consumidores diarios.  Mientras que los ratios no ajustados de las probabilidades fueron progresivamente mayores para cantidades progresivamente mayores de consumo de cannabis antes de los 17 años de edad tanto para depresión (entre las edad 17-25) y la dependencia al sistema de asistencia social (a edades 27-30, dependiendo del estudio), estas diferencias no fueron significativas luego de reajustar las co-variables.31  A pesar que el mayor daño se encontró entre los usuarios empedernidos, lo más preocupante es que aún aquellos sujetos que habían consumido menos de una vez al mes antes de los 17 años estaban asociados con un desempeño educativo significativamente menor y con índices significativamente mayores de dependencia a drogas e intentos de suicidio.


La Marihuana y Enfermedades Mentales

FIGURA 3

 

Trastornos del Estado de Ánimo y Ansiedad entre Usuarios y No Usuarios de Marihuana32

 

 

Una serie de estudios han demostrado una asociación entre el consumo crónico de marihuana y las enfermedades mentales.  Aquellas personas que dependen frecuentemente de la marihuana tienen otros trastornos mentales comórbidos incluyendo, pero sin limitación alguna, la ansiedad, la depresión, ideas suicidas, y trastornos de la personalidad, como por ejemplo desmotivación y falta de interés por emprender actividades que normalmente suelen brindar algún tipo de retribución (ver Figura 3).13  El consumo de marihuana está asociado con un riesgo 7 veces mayor de depresión (OR 7.10, 95% CI, 4.39-11.73) y con un riesgo 5 veces mayor de tener ideas suicidas (OR 5.38, 95% CI, 3.31-8.73) cuando se consume sola; y con un riesgo 9 veces mayor de depresión (OR 9.15, 95% CI, 4.58-18.29) y un riesgo casi 9 veces mayor de tener ideas suicidas (OR 8.74, 95% CI, 4.29-17.79) cuando la marihuana es consumida con otras drogas.17  El consumo diario de marihuana en mujeres jóvenes se ha visto asociado con un riesgo 5 veces mayor de sufrir depresión y ansiedad.33

Los estudios de población también revelan una asociación entre el consumo de cannabis y un mayor riesgo a la esquizofrenia.  En el corto plazo, altas dosis de marihuana pueden producir reacciones psicóticas temporales que involucran alucinaciones y paranoia.  También se cuenta con datos suficientes que indican que el consumo crónico de marihuana puede desencadenar la aparición o recaída de la esquizofrenia en personas con predisposición a la misma; y hasta intensificar sus síntomas.13,34,32  Una serie de grandes estudios prospectivos han demostrado un vínculo entre el consumo de marihuana y un posterior desarrollo de psicosis con variables genéticas, la cantidad de droga consumida, y la más temprana edad en que se inició el consumo, aumentado el riesgo de ocurrencia.13  Aún cuando es posible que una enfermedad mental pre-existente conduzca a algunos individuos a auto-medicarse (abuso de) marihuana y otras drogas ilegales, otros estudios prospectivos similares a aquellos examinando el tema de la psicosis firmemente establecen que la marihuana es un factor causante de otras formas de enfermedad mental.


Marihuana y Conducción de Vehículos

 

La marihuana contribuye a los accidentes de tránsito debido al deterioro significativo del juicio y la coordinación motriz.  Se analizaron datos obtenidos en varios estudios donde se documenta que el consumo de marihuana duplica con creces el riesgo del conductor de verse involucrado en un accidente.13  Ya que impide diversas funciones de conducción, la combinación de niveles aún muy bajos de marihuana y alcohol es peor que el consumo de una sola sustancia.35  Los estudios han demostrado que en la última década se ha producido un incremento estadísticamente significativo en drogas no alcohólicas detectadas en fatalidades de conductores.  La droga no alcohólica que fue más comúnmente detectada fue el cannabinol; cuya prevalencia aumentó de 4.2% en 1999 a 12.2% en el 2010 (Z = 13.63, P < 0.0001).  Este aumento en la prevalencia de drogas no alcohólicas pudo ser observado en todos los grupos de edades y en ambos sexos.  En este estudio, los aumentos en la prevalencia de narcóticos y cannabinol detectados en fatalidades de conductores fueron particularmente evidentes.36


Otros Efectos de la Marihuana sobre la Salud

 

Debido a que la marihuana contiene muchos de los mismos compuestos del tabaco, ésta tiene los mismos efectos adversos sobre el sistema respiratorio cuando es fumada como tabaco.  Estos efectos incluyen tos crónica, infecciones respiratorias y bronquitis.19  A largo plazo, algunos otros efectos incluyen enfisema y cáncer al pulmon.21  De hecho, fumar marihuana es más dañino que fumar tabaco por dos motivos: en primer lugar, porque contiene mas alquitrán y carcinógenos que el tabaco; y en segundo lugar, porque los fumadores de marihuana tienden a inhalar más profundamente y por un mayor período de tiempo que los fumadores de tabaco.

El consumo de marihuana tiene una variedad de efectos adversos en el corto y largo plazo, especialmente sobre el sistema cardiopulmonar.  La marihuana eleva el ritmo cardíaco en 20-100 por ciento poco después de fumarla; este efecto puede durar hasta por tres horas.  En un estudio se estimó que los usuarios de marihuana tenían un riesgo 4.8 veces mayor de sufrir un ataque al corazón durante la primera hora después de haber fumado la droga.  Este riesgo elevado puede deberse a un mayor ritmo cardíaco así como al efecto de la marihuana sobre las frecuencias cardíacas, ocasionando palpitaciones y arritmias.  Este riesgo puede ser aún más alto en personas mayores o en aquellos sujetos que sufren de vulnerabilidades cardíacas.  Se ha encontrado que el consumo de marihuana aumenta la presión sanguínea y los latidos del corazón y disminuye la capacidad de transporte de oxígeno de la sangre.37

Se ha demostrado consistentemente que el fumado crónico de marihuana y su químico activo THC aumenta el riesgo de desarrollar cáncer testicular, sobre todo una forma más agresiva de la enfermedad.  Un estudio comparó 369 hombres de la zona de Seattle con edades entre 18 y 44 años que sufrían cáncer testicular, con 979 hombres en el mismo grupo etario que no sufrían la enfermedad.  Los investigadores encontraron que los usuarios actuales de marihuana tenían 1.7 más probabilidades de contraer cáncer testicular que los no usuarios, y que mientras más temprana la edad de iniciación de consumo (menores de 18 años) y el uso empedernido, mayor era el riesgo de contraer cáncer testicular.38,39,40  Un estudio similar en 455 hombres de Los Ángeles encontró que los sujetos con tumores de células germinales testiculares tenían dos veces más probabilidades de haber consumido marihuana que aquellos hombres que no presentaban estos tumores.41  El THC también puede causar alteraciones endocrinas que resultan en ginecomastia, un conteo de espermatozoides disminuido, e impotencia.42

 

Efectos de la Exposición Prenatal a la Marihuana

 

El riesgo de consumir marihuana durante el embarazo es desconocido por el público en general, pero los bebes y niños que son expuestos prenatalmente a la marihuana presentan una mayor incidencia de problemas neurológicos y conductuales.  El THC y otros compuestos de la marihuana imitan los químicos tipo cannabinoide en el cerebro humano, y por ello la exposición prenatal a la marihuana podría alterar el desarrollo del sistema endocannabinoide en el cerebro del feto, resultando en déficit de atención, dificultades para resolver problemas, y una memoria más pobre.13  La evidencia especialmente sugiere que existe una asociación entre exposición prenatal a la marihuana y el deterioro de las habilidades ejecutivas de funcionamiento después de los tres años.  Específicamente, se ha encontrado que los niños con un historial de exposición presentan una mayor tasa de impulsividad, déficit de atención, y dificultad para resolver problemas que requieren la integración y la manipulación de habilidades visuales-perceptuales básicas.43


Aumento de Potencia y Contaminantes

 

La potencia de la marihuana ha venido aumentado por décadas, donde las concentraciones de THC se han elevado de 4% en los años 80 a 14.5% en el 2012, de acuerdo a muestras confiscadas por la policía.  Ciertas cepas contienen hoy en día tanto como 30% de THC.19  Para un nuevo usuario, esto podría significar una exposición a elevadas concentraciones de THC, con una mayor probabilidad de sufrir una reacción adversa o impredecible.  Los aumentos en la potencia podrían explicar el aumento de admisiones al departamento de emergencia relacionadas con el consumo de marihuana.  Para los consumidores experimentados, esto podría significar un mayor riesgo de adicción si es que se están exponiendo a mayores dosis de manera regular.   Sin embargo, la total gama de consecuencias asociadas a una mayor potencia de la marihuana no es clara y tampoco se conoce si los consumidores experimentados de marihuana se adaptan a una mayor potencia mediante un menor consumo.  Desde la promulgación de la legalización en Colorado, un laboratorio certificado ha reportado que han encontrado que mucha de la marihuana que han examinado e investigado está mezclada con metales pesados, pesticidas, hongos y bacteria.44


Subestimación de los Riesgos a la Salud

 

Los riesgos a la salud asociados con el consumo de marihuana frecuentemente son subestimados por los adolescentes, sus padres, y los profesionales de la salud.  Tal como se ha explicado anteriormente, existen nuevas formas más potentes de marihuana que aquellas existentes en 1960; se sabe que las actuales formas de marihuana tienen una potencia tres a cinco veces mayores.  Los padres de familia subestiman la disponibilidad de marihuana entre adolescentes, cuánto realmente consumen, y los riesgos asociados con su uso.  En una encuesta realizada en 1995, la Fundación Hazelden encontró que sólo 40% de los padres de familia aconsejaban a sus hijos a evitar el consumo de marihuana, el 20% enfatizaban su ilegalidad, y 19% le informaban a sus hijos que era adictiva.45

 

El Monitoreo de los Padres de Familia es Crucial

 

La investigación demuestra que un monitoreo adecuado por parte de los padres puede reducir el consumo de drogas, aún entre aquellos adolescentes que son propensos al consumo de marihuana, como por ejemplo aquellos con trastornos del comportamiento, ansiedad, o afectivos.45

El Centro Nacional de Adicciones y Abuso de Drogas (CASA – National Center on Addiction and Substance Abuse) de la Universidad de Columbia encontró que los adolescentes eran menos propensos a consumir marihuana si sus padres indicaban su desaprobación.  “Aquellos padres de familia que no desean que sus hijos se emborrachen o consuman drogas deben comenzar enviando un fuerte mensaje a sus hijos sobre la importancia de evitar el alcohol.  Los resultados de nuestra encuesta de este año muestran lo importante que es que los adolescentes reciban un mensaje claro por parte de sus padres para evitar el consumo, especialmente del padre.  Aquellos adolescentes que se emborrachan mensualmente tienen 18 veces más probabilidades de reportar consumo de marihuana que aquellos adolescentes que no toman; aquellos que creen que su padre está de acuerdo con que tomen bebidas alcohólicas tienen 2.5 más probabilidades de emborracharse en un mes normal.  Por lo tanto, los padres de familia que no desean que sus hijos se emborrachen and consuman drogas deben comenzar enviándole un fuerte mensaje a sus hijos sobre la importancia de evitar el alcohol”.45

En el 2011, el consumo en el último mes de drogas ilegales y cigarrillos y el uso excesivo de alcohol fue menor entre los jóvenes de 12 a 17 años de edad que indicaron que sus padres siempre o algunas veces realizaban una tarea de monitoreo, en comparación con aquellos jóvenes cuyos padres de familia rara vez o nunca realizaban el mismo monitoreo.  La tasa de consumo en el último mes de alguna droga ilegal fue de 8.2% para jóvenes cuyos padres siempre o algunas veces los ayudaban con las tareas escolares, en comparación con 18.7% para jóvenes que indicaron que sus padres rara vez o nunca los ayudaban.

El Centro CASA de la Universidad de Columbia encontró que aquellos adolescentes que comían frecuentemente en familia (de cinco a siete veces por semana) eran menos propensos a consumir marihuana.46

En comparación con aquellos adolescentes que mantenían comidas familiares poco frecuentes (2 veces o menos por semana), los adolescentes que si comían frecuentemente en familia eran casi 1.5 veces más propensos a indicar que sostenían una excelente relación con su madre y su padre.  El informe también encontró que en comparación con aquellos adolescentes que indicaron tener una excelente relación con sus padres, los adolescentes que sostenían una relación menor a muy buena con su padre presentaban:

  1. oCasi 4 veces más probabilidades de haber consumido marihuana
  2. oCasi 2 veces más probabilidades de haber consumido alcohol
  3. oDos y media veces más probabilidades de haber consumido tabaco

En comparación con aquellos adolescentes que indicaron tener una excelente relación con sus madres, los adolescentes que sostenían una relación menor a muy buena con su madre presentaban:

  1. oCasi 3 veces más probabilidades de haber consumido marihuana
  2. oDos y media veces más probabilidades de haber consumido alcohol
  3. oDos y media veces más probabilidades de haber consumido tabaco

En consecuencia, este Colegio alienta a los padres de familia a aprovechar la “mesa familiar”, y a involucrarse en programas de prevención del abuso de drogas en la comunidad o en la escuela de sus hijos para así minimizar cualquier riesgo de que sus hijos experimenten con drogas.

 

En Conclusión

 

En resumen, el consumo de marihuana es dañino para niños y adolescentes.  Por este motivo, el Colegio de Pediatras de los Estados Unidos se opone a su legalización para uso recreacional e insta a aplicar extrema prudencia en su legalización por motivos medicinales.  Del mismo modo, la Academia Norteamericana de Psiquiatría Infantil y Adolescente (AACAP – American Academy of Child and Adolescent Psychiatry) ha emitido recientemente su propia declaración de política oponiéndose a cualquier esfuerzo por legalizar la marihuana.  Ellos también han declarado que “los efectos deletéreos de la marihuana sobre el desarrollo del cerebro adolescente, la cognición, y el funcionamiento social pueden tener consecuencias inmediatas y a largo plazo, incluyendo un mayor riesgo de accidentes vehiculares, victimización sexual, fracaso académico, un declive duradero de las medidas de la inteligencia, psicopatologías, adicción, y deterioro psicosocial y ocupacional”.  Por lo tanto la AACAP: (a) se opone a cualquier esfuerzo por legalizar la marihuana; (b) apoya las iniciativas para crear conciencia sobre los efectos dañinos de la marihuana sobre los adolescentes; (c) apoya un mejor acceso a tratamientos basados en evidencia en lugar de darle énfasis a las acusaciones penales a adolescentes con desórdenes de consumo de cannabis; y (d) apoya el monitoreo escrupuloso de los efectos que acarrean los cambios de política relacionados a la marihuana sobre la salud mental del niño y el adolescente.47  Este Colegio concuerda con esta posición sobre la marihuana.

Este Colegio urge a los padres de familia a hacer todo lo posible por oponerse a la legalización de la marihuana, como por ejemplo trabajar con sus autoridades elegidas para oponerse a la legalización de la droga y evaluar profundamente las propuestas de los candidatos sobre este punto tan importante que afecta la vida de sus hijos antes de votar.  Este Colegio alienta a los legisladores a considerar la creación de un mayor número de establecimientos de tratamiento para la adicción a la marihuana así como un financiamiento más generoso.  Los niños van a sus padres en busca de ayuda y orientación para solucionar problemas y para tomar decisiones, incluyendo la decisión a no consumir drogas.  Por ello, los padres de familia deben ser modelos a seguir y no deben consumir marihuana ni otras drogas ilícitas.  Finalmente, estos informes enfatizan sorprendentemente la necesidad de que los padres de familia reconozcan y discutan las serias consecuencias a la salud del consumo de marihuana con sus hijos and adolescentes.  También apuntan a la necesidad que expertos médicos y legisladores discutan and revisen seriamente estas observaciones y comentarios antes de promover cualquier esfuerzo estatal o federal de legalización.

Para mayor información sobre este tema, NCADI (National Clearinghouse for Alcohol and Drug Information – Centro Nacional de Información sobre Alcohol y Drogas) ofrece una extensa colección de publicaciones, videos, y materiales educativos que pueden ayudar a los padres de familia a hablar con sus hijos sobre el consumo de drogas.  Para mayor información sobre marihuana y otras drogas, contactar: National Clearinghouse for Alcohol and Drug Information, P. O. Box 2345, Rockville, MD 20847, teléfono 1-800-729-6686.  Los siguientes sitios web también brindan información útil: www.drugabuse.gov, www.marijuana-info.org, y www.teens.drugabuse.gov.

Autor Principal: Donald Hagler, MD, FCP

Original: Enero 2007

Revisado: Marzo 2015

Revisado: Setiembre 2015

ADENDA agregada en Setiembre 2015:

 

The Legalization of Marijuana in Colorado: The Impact48 (“La Legalización de la Marihuana en Colorado: El Impacto) es una recopilación de datos realizada por el Rocky Mountain High Intensity Drug Trafficking Area que analiza los efectos de la legalización de la marihuana en el estado.  Este tercer volumen permite a los lectores comparar y contrastar las estadísticas observadas entre el 2006 y el 2009, durante la era inicial de la marihuana medicinal en Colorado, con los datos entre el 2009 y el 2013, época en la cual creció la comercialización de la marihuana medicinal, y también con los datos de la época actual de legalización de la marihuana recreacional que va del 2013 hasta la fecha.  Las estadísticas revelan que entre el 2013 y el 2014 hubo un aumento de 45% en problemas de conducción vehicular asociados a la marihuana, un 32% de aumento en fatalidades vehiculares relacionadas con la marihuana (con un aumento de 92% entre el 2010 y el 2014), así como un 29% y 38%, respectivamente, en el aumento de admisiones al departamento de emergencias y hospitalarias secundarias al consumo de marihuana.  Al año 2013, el consumo de marihuana en Colorado era 55% mayor entre adolescentes y jóvenes adultos que el promedio nacional, y 86% más alto entre aquellos sobre la edad de 25 años.  El tráfico de la marihuana de Colorado a otros estados también se ha incrementado varias veces.  Estos nuevos datos dan un apoyo adicional a la Declaración de Postura del Colegio que hace hincapié que la legalización de la marihuana resultará en un mayor consumo y adicción por parte de los adolescentes así como en los riesgos que conllevan.

Se puede encontrar una fuente web descargable de Partnership for Drug-free Kids para padres de familia en este linkMarijuana Talk Kit.

 

El Colegio de Pediatras de los Estados Unidos es una asociación médica nacional compuesta por médicos autorizados y profesionales de la salud que se especializan en el cuidado de bebes, niños y adolescentes.  La misión del Colegio es asegurarse que todos los niños logren una salud y un bienestar físico y emocional óptimo.

Una copia PDF de la presente declaración se encuentra disponible en: “Marijuana Use Detrimental to Youth (El Consumo de Marihuana es Perjudicial para los Jóvenes).

 




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